La gente persigue el dinero y la fama como si fueran las joyas de la corona. Pero no entienden lo esencial: incluso las cosas más preciadas del mundo no duran. Peor aún, pueden convertirse en pesadas cargas que lastran nuestro karma.
Cuando se nos acabe el tiempo, debemos dejarlo todo atrás. Todos nuestros logros, todas nuestras riquezas; nada nos acompaña más allá de esta vida.
Pero "Namo Amitabha Buddha" es diferente. Como nuestra sombra, nos acompaña día y noche, durante el sueño y la vigilia, dondequiera que vayamos. Nada puede romper esta conexión perfecta entre nosotros, los recitadores de Amitabha, y el Buda.
Este tesoro no es algo que debamos buscar; ya es nuestro, nos lo dio Buda gratuitamente. Está al alcance de la mano, siempre ahí cuando lo necesitamos.
El solo hecho de mantener al Buda Amitabha en nuestros pensamientos y recitar su nombre nos trae naturalmente el regalo más preciado del universo.
El Buda Amitabha brilla con supremacía entre todas las luces, y es el rey entre todos los Budas. Su nombre, «Buda Namo Amitabha», el gran nombre de innumerables virtudes, está lleno de méritos inconcebibles e ilimitados.
Como dice el refrán, «Las pequeñas inversiones dan grandes frutos». Recitar el nombre del Buda no cuesta nada, pero aporta el beneficio supremo: el renacimiento en la Tierra Pura y la culminación de la Budeidad. Por eso debemos considerar al «Buda Namo Amitabha» como nuestro tesoro más preciado.
(Traducido por el equipo de traducción de la Escuela Tierra Pura;
editado por el jefe de familia Fojin)
Editado por Foxing Cabanelas
