Los grillos pueden chirriar hasta quedar afónicos, pero no pueden expresar un conocimiento correcto de las cosas. El habla y los pensamientos de los seres ordinarios son como el chirrido de los grillos- ruidoso pero sin sentido. Son solo el ruido de argumentos huecos. La única excepción es cuando recitamos “Namo Amitabha Buda”.
Los humanos están intoxicados por su propio conocimiento, erudición, perspectivas y emplean una gran variedad de lenguajes para expresarlo. Esto es como grillos embriagados con sus propios chirridos. De última todo esto no tiene ningún sentido.
La única verdad, la realidad última, es nuestra recitación de “Namo Amitabha Buda”. Pero la gente no está consciente de esto...
Extraído de "Aprendamos a amar"- Maestro Jingzong
https://www.purelandbuddhism.org/
