Muchas personas tienden a atribuirse todo el mérito y alardear un poco cuando logran algo, creyendo que lo lograron. Sin embargo, esta mentalidad no se alinea con las enseñanzas budistas ni con la realidad. La verdad es que nadie logra nada completamente por sí solo.
Quienes comprenden el concepto de Causa y Condición (yin-yuan) lo ven de otra manera y reconocen que “lograr este acuerdo fue posible porque todos los factores necesarios se dieron en su lugar: nuestro esfuerzo, el momento, el lugar, la armonía y más”. Esta perspectiva cultiva la gratitud y la humildad, y nos impide sentirnos excesivamente orgullosos o arrogantes por nuestro logro.
Por el contrario, las personas que no comprenden la Causa y la Condición a menudo se sienten desanimadas cuando se enfrentan al fracaso y concluyen: "No lo manejé correctamente". Soy incapaz y no valgo nada. Realmente he perdido la cara. Esta mentalidad también se desvía del concepto de Causa y Condición.
Ciertamente, la autorreflexión puede ser necesaria para evaluar si hemos cometido errores o si hay áreas en las que podemos mejorar. Sin embargo, si realmente hemos hecho nuestro mejor esfuerzo, deberíamos poder descansar con la conciencia tranquila, entendiendo que "las causas y condiciones necesarias no se alinearon, razón por la cual las cosas se desarrollaron de esta manera".
Hay un dicho que dice: “Ni arrogante en la victoria, ni desanimado en la derrota”. Si uno realmente comprende el concepto de “Causa y Condición”, sabrá cómo vivir según este dicho, siendo humilde en el éxito y resiliente en el fracaso.
En el éxito no hay lugar para la vanidad; en el fracaso no hay motivo para desanimarse. Aceptemos cada resultado con calma, reconociéndolo como una manifestación de las causas y condiciones del momento. De este modo, nuestra mente permanecerá en un estado pacífico y racional.
Las personas que abrazan el concepto de Causa y Condición a menudo exhiben una conducta tranquila, libre de mal humor y apego al ego. Esto se debe a que el ego contradice el principio de Causa y Condición. En esencia, el principio de Causa y Condición es la ausencia de ego.
Mediante el cultivo profundo del concepto de Causa y Condición, podemos mantener un estado de paz y racionalidad, libre del apego a nociones de éxito, fracaso, ganancia o pérdida. Los pensamientos, palabras y acciones que surgen de esa mentalidad se alinean naturalmente con el verdadero estado de existencia.
(Traducido y editado por el equipo de traducción de la Escuela Tierra Pura)
