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lunes, 13 de abril de 2026

Maestro Jingzong-Amitabha, el Agricultor Experimentado

Recitar el nombre del Buda Amitabha conduce a la Budeidad, con la misma certeza con la que se cosecha lo que se siembra. Así es como funcionan las cosas: de forma natural, sin esfuerzo, sin forzar nada ni esforzarse artificialmente.

Un agricultor siembra y cosecha en consecuencia; eso es obvio. Ahora bien, Amitabha toma los corazones de los seres sintientes como su tierra fértil y siembra allí la semilla de la Budeidad. Si esa semilla no diera fruto, estaría en peor situación que un agricultor común.

Recitar el nombre del Buda, sin falta, conduce a la Budeidad. Esa es la cosecha del Buda.

Amitabha es como un maestro agricultor que ha trabajado su tierra toda su vida. Una sola recitación de su nombre es la semilla que siembra, y nuestros corazones son la tierra donde la siembra. Pero no solo planta y se va, sino que madura la cosecha con su luz radiante, la nutre con el agua del Dharma e incluso desentierra el fango de nuestras aflicciones para usarlo como fertilizante. Así, los tiernos brotes del despertar crecen un poco más cada día, hasta que llega el momento y se recoge la cosecha de la iluminación.

Un agricultor común a veces puede fracasar —debido a malas semillas, tierra pobre, mal tiempo, plagas— y no obtener nada. Pero cuando Amitabha cultiva, no hay fracaso. Su cosecha está asegurada.

Observen los cultivos en los campos, las frutas en los árboles, todo en la naturaleza creciendo como debe: todo ello nos recuerda la certeza de que recitar el nombre de Amitabha conduce a la budeidad.

Un terreno baldío, sin sembrar, solo se llenará de maleza; nunca brotará nada útil por sí solo. Un estanque de lodo estancado, abandonado, solo apestará; jamás desprenderá la fragancia del loto.

Y sin embargo, aquí tenemos seres ordinarios —sin iluminación, afligidos— con el nombre de Amitabha en sus labios. Si eso no es prueba viviente de que Amitabha ya ha sembrado la semilla de la budeidad en sus corazones, ¿qué es? Que algún día alcanzarán la budeidad: ¿acaso no es así como deben desarrollarse las cosas?

Una raíz de loto, pura como el jade blanco, se arraiga profundamente en nuestro corazón;

Un loto dorado florece en nuestros labios.

Con cada recitación del nombre de Amitabha,

la budeidad se manifiesta por sí sola.


¡Namo Amitabha Buddha!


(Traducido por el equipo de traducción de la Escuela de la Tierra Pura; editado por Householder Fojin, editado al español por Foxing)

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