Si preguntamos por una dirección y conseguimos un consejo, somos agradecidos con la persona que nos aconseja. Seguimos las instrucciones y llegamos a nuestro destino sin problema. No dudaríamos de la persona o discutiríamos con él así:
“¿Por qué el camino que me indicas es correcto? ¿Cómo puedes convencerme de que no estás equivocado? Debo comprender los principios que soportan las indicaciones que me das antes de poder partir. De lo contrario no podré empezar”.
En el sendero de la vida, somos buscadores confundidos. Los Budas nos dan la dirección, pero algunas personas insisten en creer conocer los principios antes de creer y comenzar el viaje. ¿Son sabios? ¿Cuándo podrán ellos llegar al destino final del Nirvana?
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