Es mejor no conocer los secretos de los demás pues puede que no los podamos digerir. Tal conocimiento puede arrojar sombras en nuestros corazones, y causar que terminemos por ver a la otra persona como un extraño. Debido a un momento de confianza, sentimentalismo o la necesidad de desahogarse, una persona puede revelarnos los secretos profundos de su corazón. Pero una vez que el tiempo pasa, esa persona puede llegar a arrepentirse de haberlo hecho, ya que se expuso al desnudo ante otros.
Vivirá en la desgracia y en una insoportable incomodidad. Por el bien de las relaciones armoniosas y amistades a largo plazo, incluso si alguien está dispuesto a dejarme saber su secreto, cambiaré el tema con tacto para así no ponernos esa carga mutua.
Si por accidente escucho el secreto de alguien, yo debo:
1. Guardar el secreto estrictamente, jamás revelarlo a alguien más mientras siga con vida
2. Olvidar el secreto completamente. Cuando vea a la persona de nuevo, actuaré en total
ignorancia del secreto, como si nunca lo hubiera escuchado.
3. Me pongo en los zapatos de la persona y siento profunda pena y remordimiento,
reconociendo que también he cometido las mismas cosas que él. Mis faltas son incluso más
substanciales y serias que las de él. Nunca debo tener pensamientos arrogantes o pensar
que tengo superioridad moral.
Solo aquellos que son profundamente humildes, compasivos, sabios y pacientes pueden asimilar y digerir los secretos de los demás- pues esos secretos tienen el poder de infligir un intenso e incesante sufrimiento a quien escucha y a quien revela el secreto.
Todos somos seres ordinarios, no el Buda Amitabha. No tenemos ni la tolerancia ni el apetito de asimilar y digerir los secretos de los seres sintientes, así que es mejor no lidiar con ellos. Alguien que piense que tiene la tolerancia y las ganas de hacerlo está simplemente presumiendo.
Alguien puede decir “Creo profundamente en la naturaleza maligna de los seres sintientes, y no hay nada nuevo bajo el sol. Todos hemos cometido innumerables ofensas y errores desde el tiempo sin comienzo [en el ciclo de renacimiento], así que ¿Cómo pueden haber secretos entre nosotros? No hace ninguna diferencia si compartimos confidencias entre nosotros”
Alguien puede decir “Solo deseo conocer las capacidades e inclinaciones de los demás. Yo dejo que la persona ventile sus secretos para que pueda arrepentirse más fácilmente ante los Budas y así adquirir fe sobre la naturaleza injusta de los seres sintientes”. En ese caso, debemos dejar los secretos de los demás con Amitabha. No debemos posar arrogantemente como si fuéramos un Buda y escuchar los secretos que solo un Buda debería escuchar.
No debemos preguntar por o escuchar activamente o pasivamente los secretos de los demás.
No debemos animar o inducir a los demás para que cuenten sus secretos.
Solo debemos usar medios convenientes para guiar a la otra persona para que le cuente sus secretos al Buda Amitabha. De hecho, me preocupa escuchar los secretos de los demás, pues cada secreto es como una gran carga sobre los hombros. Encuentro que es arduo de por sí cargar mi propia carga.
¿Qué fuerza tengo yo para ponerme al hombro, la de los demás? Pobre de mí, pobre de nosotros-todos somos pequeños seres sintientes. Solo podemos valernos de Amitabha para soportar estas cargas.
Cuando un ser sintiente le cuenta sus secretos a Amitabha, incluso Avalokitesvara y Mahasthamaprapta discretamente se retiran para que la persona pueda hablar cara a cara en privado con el Buda. Entonces, la persona puede abrir la compuerta de sus más íntimos secretos sin ninguna interferencia, y recibe el amor infinito del Buda Amitabha. ¿Cómo podríamos nosotros estar presentes allí?
Piensa en esto como el envío de cartas selladas transportadas por el cartero. El cartero jamás debe abrir o leer ninguna de las cartas. Cuando exponemos las enseñanzas del Dharma a los demás, debemos meramente dirigirlos para que revelen sus secretos a Amitabha. Solo el Buda puede abrir el sello y leer los secretos de los seres sintientes. No tenemos ni el derecho ni la habilidad para hacerlo nosotros.
Extraido de "Aprendamos a amar"- Maestro Jingzong
https://www.purelandbuddhism.org/
