El confinamiento apretado y estrecho de los Tres Reinos (del samsara) es sofocante. El constante giro de rueda de la impermanencia nos marea. Este mundo no es divertido; es un lugar rudo.
Pero cuando recitamos Namo Amitabha Buda, podemos finalmente estirarnos, relajar nuestros hombros, inhalar y exhalar profundamente. Estando en presencia de Namo Amitabha Buda podemos decir: “Impermanencia, tú estás acabada”.
La impermanencia, la verdadera regente de este mundo, tiene el poder de destruir y subyugar todo. Todas las estrellas del universo caen bajo sus ruedas, como terrones de tierra que son aplastados en una carretera transitada.
Así que ¿Cómo pueden nuestros frágiles cuerpos de carne y sangre resistir? A pesar de nuestras peticiones y súplicas nunca hemos estado exentos de los sufrimientos de la impermanencia. Pero hoy yo puedo decir “Impermanencia, mejor que me arrolles ahora, pues no tendrás otra oportunidad de hacerlo”.
Impermanencia, cuando nos volvamos a encontrar te diré “Hola amiguita, conozco bien tu juego y tus reglas, y te doy las gracias por tú última ayuda. Ahora, ¿te unirás a mi juego y seguirás mis reglas?” Yo creo que te dirá que sí.
Maestro Jingzong
Extraído de: "Aprendamos a amar"
https://www.purelandbuddhism.org/
