El tiempo vuela, y una vez más damos la bienvenida al auspicioso Año del Caballo. En la cultura china, el caballo simboliza vitalidad, coraje e impulso. Nos deseamos mutuamente "éxito veloz como un caballo al galope" y "el espíritu del corcel dragón" para una buena salud.
Sin embargo, en medio del ritmo incesante de la vida moderna, nuestras mentes a menudo se asemejan a un "mono inquieto o a un caballo salvaje". Impulsados por la codicia, la ira y el engaño, nuestros pensamientos se desbocan bajo las presiones diarias. Nos resulta difícil detenernos, y aún más difícil encontrar la verdadera paz.
El caballo como metáfora de la mente
En las enseñanzas budistas, el caballo simboliza la mente de los seres comunes. Sin riendas, un caballo se desvía fácilmente. Sin un refugio espiritual, vagamos a ciegas por el samsara, creando karma negativo y cosechando sus amargos frutos. Si nos centramos solo en las exigencias del día y perdemos de vista el rumbo final de la vida, por muy rápido que corramos, solo nos queda el arrepentimiento y el dolor.
El viejo dicho «un caballo viejo conoce el camino» nos recuerda que la verdadera sabiduría no reside en la velocidad, sino en conocer el camino a casa. Si nos afanamos por la vida sin conocer nuestro destino, podemos entrar en pánico al final, dándonos cuenta demasiado tarde de que no tenemos nada en qué confiar. Como advierte el Sutra de la Vida Infinita:
"Cuando la vida está a punto de terminar, el arrepentimiento y el miedo golpean juntos".
La parábola de los cuatro caballos
Los sutras budistas hablan de cuatro tipos de caballos, que representan nuestras diferentes capacidades para el despertar:
El caballo superior corre a la mera sombra del látigo.
El buen caballo responde a un ligero toque en su cola.
El caballo mediocre necesita fuertes latigazos antes de poder moverse.
El caballo inferior no se moverá hasta que el dolor atraviese la carne hasta la médula.
Así sucede con las personas. Algunos despiertan en cuanto oyen hablar de la impermanencia y el samsara, buscando la liberación de inmediato. Otros reflexionan sobre la vida solo después de perder a un ser querido. Otros permanecen ajenos a ella hasta que la vejez o una enfermedad grave los ataca; solo cuando se ven acorralados por el sufrimiento y la muerte buscan frenéticamente la salida.
Si aceptamos la liberación de Amitabha y recitamos su nombre antes de que el sufrimiento nos obligue a actuar, seremos como el caballo superior que corre a la sombra del látigo. Esta es la vida más bendita de todas.
El corcel impulsado por votos
En el Camino de los Sabios, que se basa en el poder propio, ni siquiera un caballo veloz puede escapar de la muerte. El camino de la Tierra Pura ofrece otra vía: el Otro Poder de Amitabha.
Cuando el Bodhisattva Dharmākara se convirtió en el Buda Amitabha, forjó, a través de eones de cultivación, un "Corcel Impulsado por el Voto" para sacar a todos los seres del samsara. Ese corcel es el nombre del propio Buda: "Namo Amitabha Buddha".
Este corcel es veloz: cruza de este mundo profanado a la Tierra de la Dicha en un instante. Es poderoso, capaz de cargar incluso a quienes cargan con las cargas kármicas más pesadas. Es incansable: nos ha esperado durante estos diez kalpas, listo para partir en cuanto lo llamemos. Y nunca regresa: una vez que lo montemos, sin duda alcanzaremos la Tierra de la Dicha Suprema.
No necesitamos cruzar el abismo del samsara con nuestras propias fuerzas. Al recitar "Namo Amitabha Buddha", montamos este corcel. Ya sea que nuestra capacidad sea aguda o débil, nuestro karma sea pesado o ligero, este caballo nos lleva a casa.
Las estrofas del año del caballo
He compuesto estas estrofas como brújula para el año que viene:
Galopando hacia la paz y la alegría
Primera línea: El corcel de la vida corre por tierras benditas donde habita la bondad.
Segunda línea: La luz de Amitabha brilla en los hogares donde su nombre resuena.
La verdadera buena fortuna no reside en el feng shui ni en la suerte externa, sino en la bondad del corazón. Para los practicantes, la mayor bondad es confiarnos a Amitabha. Cada paso que damos al recitar el nombre del Buda se convierte en un paso en tierra bendita.
El Maestro Shandao dijo: “Sólo aquellos que recitan el nombre de Amitabha son abrazados por su luz; sepan que el Voto Original es el más poderoso”.
En un hogar donde sus habitantes recitan el nombre de Amitabha, el ser habita naturalmente dentro de su resplandor, encontrando protección contra las calamidades y paz.
El título: "Galopando hacia la paz y la alegría" es el núcleo de esta nota. Refleja la vitalidad del Año del Caballo y simboliza el progreso rápido y constante en el camino hacia la liberación.
Conociendo el camino a casa
La vida es como un caballo al galope: desaparece en un abrir y cerrar de ojos. Como advirtió el Bodhisattva Samantabhadra: «Este día ha pasado; nuestra vida se acorta. Como un pez en un estanque que se seca, ¿qué alegría hay?».
Todos cabalgamos el caballo de la vida, corriendo hacia la meta. La pregunta crucial es: ¿hacia dónde corre este caballo?
Un caballo mundano, por muy rápido que sea, solo circula por los seis reinos, como un animal atado a una rueda de molino, ocupado pero sin ir a ninguna parte. Pero Amitabha ha preparado un corcel que rompe ese círculo por completo.
El Año del Caballo nos recuerda que la vida es fugaz y que debemos conocer nuestro destino. Que ya no permitamos que el caballo de nuestra vida corra a ciegas por los seis reinos. Que nos lleve hacia la Tierra de Amitabha, la tierra de la paz y la alegría.
Como enseñaron los antiguos maestros:
Esta forma humana, tan rara, se obtiene ahora;
Las enseñanzas del Buda, tan preciosas, finalmente se escuchan.
Si no nos liberamos en esta misma vida,
¿En qué vida futura encontraremos el camino?
En este Año Nuevo, busquemos no solo el éxito mundano, sino también la seguridad de nuestro verdadero hogar. Que cada aliento y cada paso se den en la luz del Namo Amitabha Buda.
Les deseo un Año del Caballo auspicioso. Que su corazón se llene de bondad, que su recitación se profundice y que todos renazcamos juntos en la Tierra de la Dicha Suprema.
Namo Amitabha Buddha.
(Traducido por el equipo de traducción de la Escuela Tierra Pura;
editado por Householder Fojijn, editado al español por Foxing).
