En cambio, deberíamos verlo de esta manera: “Él es un ser ordinario, y yo también. Si él puede renacer, yo también puedo. Puesto que el Buda Amitabha lo salvó, seguramente también me salvará a mí.”
Reconocer que nuestro renacimiento depende enteramente del voto de Amitabha ilumina nuestro camino y nos llena de esperanza. Con la mente en paz, nuestra confianza se multiplica por cien, llenándonos de absoluta fe, y recitamos el nombre de Amitabha con gozoso fervor.
Sin comprender la verdadera naturaleza del camino de la Tierra Pura, caemos fácilmente en la trampa del egocentrismo, centrándonos únicamente en nuestros propios intereses: cómo practicar con más ahínco, rapidez y eficacia. Si bien tal diligencia es admirable, ignorar la esencia del voto compasivo de Amitabha significa que nuestra dirección y método se desvían por completo.
Si practicas el camino de la Tierra Pura pero sigues confiando únicamente en tu propio esfuerzo, has perdido de vista lo esencial. Al no unirte al gran voto de Amitabha, te pierdes la paz y la tranquilidad que este camino ofrece, dejándote solo con ansiedad y miedo. ¿Cómo se le puede llamar a eso el Camino Fácil?
Como practicantes, debemos ir más allá de la compasión de Amitabha; debemos reconocer el verdadero poder que subyace a nuestro renacimiento. La razón por la que el camino de la Tierra Pura supera a todos los demás no radica en nuestros propios logros, sino que se debe enteramente a Amitabha.
(Traducido por el equipo de traducción de Pure Land School;
editado por Householder Fojin)
https://www.purelandbuddhism.org/
