El poder mental es la fuerza más resistente, poderosa y milagrosa que reside en nuestro interior. Es la fuerza motriz detrás de todos los esfuerzos humanos. Cuando el poder mental abunda, las cosas tienen éxito fácilmente; cuando escasea, nada se logra.
A lo largo de la historia, toda gran figura que realizó hazañas extraordinarias lo hizo mediante un poder mental extraordinario. Consideremos al Bodhisattva Dharmakara: su inmenso poder mental dio origen a la Tierra Pura de la Dicha Suprema, salvando a todos los seres sintientes a través de la luz infinita. Es la máxima manifestación del poder mental en el universo.
Sin embargo, la mayoría de las personas a menudo sienten que les falta poder mental. Cuando nuestra fuerza interior disminuye, nos rendimos a mitad de camino, abandonando incluso nuestros nobles ideales y valiosas oportunidades.
¿Cómo, entonces, cultivamos el poder mental? Aquí hay tres prácticas clave.
1. Deja de Desperdiciar tu Energía
Si bien el potencial máximo del poder mental es ilimitado, nuestro suministro diario de energía mental es finito. Tu prioridad principal es proteger este valioso recurso y dejar de malgastarlo en asuntos triviales.
Desafortunadamente, la mayoría de nosotros agotamos nuestra energía mental a diario a través del resentimiento, el miedo, la ansiedad y la sobrepensación. Cada oleada de emoción negativa consume gran parte de nuestra energía. En poco tiempo, no nos queda nada para lo que realmente importa.
¿Cómo liberarnos de las emociones negativas? Teniendo una fe profunda en la ley del karma (causa y efecto).
Comprende que tus acciones dan forma a tu futuro. Cuando aceptas la vida tal como viene, dejas de luchar contra la realidad. Evitas dejarte llevar por la euforia en los buenos momentos y mantienes la calma en la adversidad. Simplemente alcanzar este estado te coloca muy por delante de la mayoría de las personas.
Negar la causa y el efecto conduce a acciones imprudentes. Caemos en la trampa de pensar que nuestro esfuerzo personal puede controlarlo todo, acumulando planes innecesarios que solo causan daño.
Piensa en encender un fuego en una estufa: añadir más leña no garantiza un fuego más grande. Si llenas la estufa por completo, obstruyes el flujo de aire, desperdiciando leña y obteniendo poco calor. Deja suficiente espacio para que circule el aire, y unos cuantos troncos crearán una fogata crepitante.
Confiar en el karma es como dejar ese espacio. Mantiene la mente libre de cargas y de impulsos imprudentes. Permites que las cosas se desarrollen naturalmente según su verdadera naturaleza, interviniendo solo en el momento oportuno, ahorrando un esfuerzo inmenso y logrando el mejor resultado.
Cuando toques fondo, mantén un perfil bajo. Deja de forzar los resultados, observa con calma y adáptate al impulso.
Imagina un gorrión atrapado en una jaula. Si entra en pánico y se golpea contra los barrotes, termina exhausto y sangrando. Es mejor que permanezca completamente quieto y conserve sus fuerzas, esperando a que se abra la puerta de la jaula para poder volar libre.
2. Cultiva la paz y la buena voluntad
El poder de la mente se puede cultivar. ¿El secreto? Mantén la mente en calma.
La mente tiene una naturaleza extraordinaria y maravillosa. Cuando le permites asentarse en paz, genera poder de forma natural. Un breve descanso la restaura rápidamente, como un árbol que crece sin esfuerzo mientras sus raíces permanezcan intactas. Sin embargo, mantenemos nuestra mente constantemente ansiosa e inquieta, obligándola a trabajar día y noche sin descanso, agotando nuestra energía y obstaculizando nuestro crecimiento.
Además, acostúmbrate a hacer el bien y ayudar a los demás. Cuanto más bondad practiques, más fuerte se fortalecerá tu mente positiva. Atraerás a personas afines, creando un efecto dominó de fortaleza positiva.
3. Conéctate con un Poder Superior
Piénsalo como en los negocios: si te quedas sin capital, pides un préstamo al banco. Cuando tu poder mental flaquea, puedes recurrir al poder mental de los sabios, quienes siempre son generosos al compartirlo. ¿La diferencia? Un préstamo financiero debe ser devuelto; el poder mental es un don puro. Los creyentes en Dios recurren al poder de Dios; los budistas recurren al poder de Buda.
Como practicantes de la recitación del nombre de Amitabha (Nianfo), al encomendar nuestras vidas por completo al Buda, obtenemos acceso ilimitado a una fuente inagotable y pura de poder mental supremo: el poder puro e inagotable del Reino del Dharma.
Cuando se trata de difundir el Dharma y beneficiar a los demás, los seres ordinarios no tenemos el poder para hacerlo por nosotros mismos. Simplemente dependemos del poder del Buda. Él nos libra de tanta angustia y nos libera de tantos errores imprudentes.
(Traducido por el equipo de traducción de la Escuela de la Tierra Pura; editado por Householder Fojin, editado al español por Foxing)
